Esta mañana he asistido a dos servicios religiosos. El primero ha sido en la Westminster Presbyterian Church, un lugar denominado Megachurch ya que cuenta, además de la capilla principal, con numerosos anexos tales como oficinas, un jardín de infancia, habitaciones para los niños, adolescentes y adultos que participan en jornadas, así como para albergar a los voluntarios del Presbyterian Disaster Assistance en el que participo. Tiene también una pista de basquet cubierta, salas de reuniones para más de 150 personas, cocina y apartamentos. El barrio es rico, la gente que asiste es rica y, por supuesto, esta iglesia es rica.
El segundo servicio al que he asistido tiene como sede o lugar de reunión una casa con una gran sala de reunión, una pequeña cocina que está aún en construcción y un piso semisótano donde se reúnen para hacer fiestas. El centro está situado en un barrio marginal y a las afueras de Nashville. La historia de este sitio es bonita porque se remonta a unos pocos decenios y además se ha construido con el esfuerzo y el dinero de unas pocas personas que a la vez, son las que se cuidan de organizar los cotarros del Nashville Friends Meeting perteneciente a los Quakers.
A las 8:30h de la mañana, después de un Big breakfast w/ hot cakes en McDonald's entrábamos en la iglesia Presbiteriana de West End Ave. flanqueados por algunos de los asiduos a esta iglesia. En un espacio solemne la gente se levantaba, sentaba, levantaba, cantaba, rezaba... al son que el pastor dictaba en la ceremonio del domingo. El oficio no ha sido muy diferente al español, con la única diferencia enclabada en el majestuoso (y luminoso) edificio. Al acabar la gente se ha comenzado a saludar, desear buenos días y preguntar por los amigos y familiares. Me ha recordado a la iglesia de Bree van de Kamp de Mujeres Desesperadas.
Al acabar el oficio presbiteriano nos hemos dirigido al centro Quaker donde a las 10:30h empezaba el worship. Ningún pastor, ningún miembro de la Iglesia, ningún pulpito y ningún altar ni cruz; sólo unas 30 sillas dispuestas en círculo en el centro de una gran sala. Llegada la hora el silencio ha estado presente durante los 60 minutos que dura el servicio, roto sólo por los mensajes espirituales (o religiosos) de los que encontraban una razón para despertarse. Los ojos cerrados, luego varios "Good morning!" y un apretón de manos te despierta del letargo silencioso. Luego la gente se ha ido presentando y todo el mundo daba la bienvenida. Hoy hemos estado de suerte porque celebraban una fiesta en señal de que habían acabado de pagar la casa con sandwiches, fruta y agua con hielo y menta.
En ese rato de interacción con personas que jamás había visto antes, que hablaban otra lengua y tenían otras creencias he comprendido un poco más la vida. Se podría decir que el silencio hace despertar la mente y yo me he sentido así. Iluminada por un desconocido que me ha hecho comprender el por qué de muchas cosas o la sinrazón general del orden.
Wake up, it's sunny!
En ese rato de interacción con personas que jamás había visto antes, que hablaban otra lengua y tenían otras creencias he comprendido un poco más la vida. Se podría decir que el silencio hace despertar la mente y yo me he sentido así. Iluminada por un desconocido que me ha hecho comprender el por qué de muchas cosas o la sinrazón general del orden.
Wake up, it's sunny!
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