lunes, 26 de mayo de 2014

Baix Empordà y el litoral rural

El 21 de septiembre es el cumpleaños de mi amorcito y su regalo (a parte del pequeño y material) fue una escapada sorpresa. Nos levantamos con calma y en silencio le preparé la bolsa y lo bajé todo al coche. ¿Preparado?

Le iba a pedir que cerrara los ojos, pero 2 horas de trayecto son demasiadas para ésto. Conduje hacia el norte.

- ¿Dónde vamos? ¿A pasar el día a Barcelona? Hmm... creo que a Barcelona no iremos.
+ ...
- ¿Vamos a Montmeló? Yo no quiero conducir un ferrari, ¡no me gustan los coches!
+ ...
- ¿A Francia!?
+ No, ¡ésa a la siguiente! Paramos a comer en Palamós ¡y a ver su famoso cañón!

En Palamós deambulamos en busca de algún restaurante con buena carta de pescados y con buenas vistas. Acabamos en un sitio de carta con precios según mercado, donde elegimos un rodaballo a la brasa con sus patatuelas y su pimiento asado. ¡Qué pieza tan hermosa! Pero lo más hermoso fue la cuenta... desde entonces hemos aprendido que no hay que fiarse de los precios s/m.

Luego de un paseíto por la playa cogimos de nuevo el coche en dirección al hotel. Reservé con un par de días de anterioridad. Ya hacía tiempo que buscábamos algo rural para pasar una noche y encontré el Hotel Mas Tapiolas en Santa Cristina d'Aro. ¡Menudo descubrimiento! Decir que es de los mejores hoteles a los que he ido. Simplemente espectacular.

El hotel está en medio de la nada, conduciendo por unos senderos entre choperas (o plantaciones de chopos, lo he tenido que buscar jejeje) y algún viñedo. En mi "crítica" de tripadvisor podéis encontrar la valoración más extensa sobre el lugar.

Cenamos en su restaurante (o nos pusimos las botas como reyes) y tomamos una copa en el cenador de su jardín. Romanticismo modo ON.

A la mañana siguiente nos esperaban tratamientos para los dos, masajito por aquí y por allá y un desayuno de escándalo para coger fuerzas y visitar la zona de Begur. Decir que me sorprendió muchísimo, aunque lástima que estuviéramos en septiembre y la temperatura no acompañaba. El Cabo de Begur es precioso, y condujimos hasta la Cala d'Aiguablava, la típica imagen de la Costa Brava. Agua cristalina, pinares...

Tras nuestra incursión marina (visualmente, por desgracia) nos dirigimos a Pals, donde se puede pasear por su centro histórico medieval. Muy bonito también.

Ya era domingo y nos tocaba conducir hasta casa ¡porque al día siguiente tocaba trabajar!

Ésta es una zona que nunca antes me había planteado como lugar de escapada, pero ahora no dudo en recomendar a todo el mundo. Así que sólo espero haberos animado un poquito a vosotros a visitar éste magnífico enclave.

Wake up, it's sunny!